1) ¿Te gustan las plantas, les tiene cariño?
2) ¿Tu curiosidad está en forma?
Si has contestado SÍ a ambas, entonces eres una persona vegetófila, y te interesará lo que escribo por aquí (si no... quizás te convenga no perder el tiempo leyéndome).
Siendo fan de las redes al "estilo bosque" —conexiones entre árboles que se ayudan— me encanta estar en contacto con otra gente vegetófila e intercambiar información interesante.
Por ejemplo, un ebook con 50 anécdotas sorprendentes, o una selección mensual de vegeto-noticias curiosas.
Si te pica la curiosidad, te los mando a la dirección de correo electrónico que tú me digas:
(Y si en cualquier momento quieres tomarte un respiro, te das cómodamente de baja*, y tan felices.)
Soy Aina S. Erice: curiosa compulsiva, bióloga de formación, escritora creativa de vocación.
No creo en la división entre ciencias y humanidades, y por eso te prometo rigor y precisión junto con arte y poesía en lo que escriba (¡o cuente de viva voz!).
Las plantas dan forma a nuestras culturas, y su influencia va mucho más allá de lo puramente material.
Por ello podemos contar una historia de la espiritualidad humana en clave clorofílica, desgranando el papel de las plantas en nuestras creencias y prácticas religiosas a través del tiempo y del espacio, desde el paleolítico remoto hasta la actualidad.
Imaginemos bosques y jardines divinos, y veamos quién crece en ellos, y por qué.
Si la arquitectura de la imaginación —selva exhuberante, bosque profundo— es vegetal, ¿pueden las plantas ayudarnos a imaginar mejor nuestra vida y sus desafíos?
Deja que comparta unas cuantas reflexiones (raras quizás; interesantes, creo que también) sobre el papel metafórico de las plantas en nuestros mundos imaginales a la sombra de un Ficus.
Hace tiempo que los destinos de plantas y personas discurren juntos, y existe (para bien, y para mal) una estrecha relación cultural entre mujeres y mundo vegetal, que todo el mundo asume, pero de la que raramente hablamos.
Vamos a ponerle remedio, contando historias de mujeres extra-ordinarias que nos ayudaron a conocer mejor a las plantas.
Porque las fibras que conectan las culturas humanas están hechas de plantas: contar sus historias es contar nuestra historia, y recorrer las sendas que hemos escrito junto a ellas es una de las formas más entretenidas y fascinantes de viajar a través del tiempo y el espacio, para conocerlas y conocernos mejor.
Yo los llamo Senderos de savia. ¿Te apuntas a la aventura?
Si no terminas de decidirte, puedes escuchar el pódcast en el que se basa el libro: La senda de las plantas perdidas, donde te cuento nuestras historias de amor (y de desamor) con el reino vegetal:
Porque creo que es necesario luchar contra el olvido fitocultural que afecta a muchas plantas fantásticas, pero no aptas para el "ecosistema supermercado"
Quiero ayudar a devolverles la relevancia que han perdido y para eso escribí El libro de las plantas olvidadas.
Mi granito de arena para que no desaparezcan de nuestras vidas y nuestra cultura.
Nuestras historias están hechas de plantas incluso desde la más tierna infancia; los cuentos de hadas, por ejemplo, ¡no serían nada sin las plantas!
De eso quiere convencerte Cuéntame, Sésamo, una lectura divertida e interesante para pequeños y mayores con alma de niño.
Echa un vistazo a La Invención del Reino Vegetal: en sus páginas encontrarás historias vegetófilas de lo más variadas —desde plantas empleadas como alimento o medicina, hasta flores en los mitos o en la historia de la ciencia.
Perfumes, jardines, huertos y rituales...
Porque las plantas son recursos para pensar.
¡Fitoinspiración al poder!
Y no lo digo sólo yo, sino alguien de la talla del profesor Stefano Mancuso, neurobiólogo vegetal de fama mundial a quien tuve el gusto de hacer de intérprete durante la charla que dio en La Térmica (Málaga) en 2017...
¿Quieres seguir explorando el increíble mundo de relaciones y conexiones entre las plantas & nosotros?
Consejo personal:
Te llevarás el ebook con anécdotas vegetófilas (más bonus sorpresa), y recibirás una
selección mensual de historias curiosas, noticias, charlas, talleres... de interés vegetófilo.
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Y así
la clorofila te acompañará... siempre.